25 may. 2013

¿De dónde viene la inspiración a la hora de escribir? (Parte II)

Bienvenido a la segunda parte de este pequeño especial, te aviso que estas en la segunda parte, si quieres leer la primera, pincha aquí. De lo contrario, bienvenido a la conclusión de este tema, cualquier duda o comentario, estaré feliz de atenderla en la zona de comentarios.


El síndrome de la pagina en blanco...

Una vez que ya tienes una idea, has logrado pensar en los personajes y has logrado superar el reto de las primeras páginas, parece ante ti que ya tienes todo lo necesario para ponerte a escribir sin descanso, pasas una página tras otra y justo por sorpresa, la idea que has logrado plasmar ha desaparecido o mejor dicho tus ganas de seguir parecen dispersas y no logras enfocarte en el papel. Entonces comienzas a navegar por internet o borrar cosas de tu disco duro, hay problemas, estas malgastando el tiempo en lugar de usarlo para algo provechoso.

Agitas tu cabeza y quizás hasta te des algunos topes contra el escritorio, luego de una docena de golpes contra la madera y antes de que te desmayes por una contusión, miras los últimos renglones de tu escrito y te das cuenta que estas en una de las muchas partes emocionantes de la historia, la batalla final o el momento en el que la búsqueda de pistas te está llevando al clímax emocional de tu personaje principal. Sientes la emoción de nuevo y colocas tus manos frente a las teclas, pero no hay palabras nuevas en los renglones ni en tu cabeza, buscas nuevos adjetivos e ideas que te ayuden, luego de algunos minutos, te enfadas, las palabras ya no están fluyendo con la misma facilidad.

Miras la hoja de nuevo y te preparas por segunda vez. Respiras y te enfadas aun mas luego de que en este nuevo intento ninguna palabra o párrafo llegue a convencerte totalmente, deseas continuar pero ya no logras dar más. La frustración finalmente ha terminado por consumirte.

Mis consejos principales ante este problema y antes de que agarres tu computadora a golpes, son los siguientes:

1. Cálmate
2. Cierra el archivo de tu ordenador o aparta el papel de tu lado.


No hay peor sensación que el ahogo emocional de desear escribir y ya no sentir las palabras fluir como lo hacía momentos antes, pero entonces si aun deseas escribir porque estas en la parte más emocionante, ¿Cuál es el problema? Te preguntas a ti mismo y tu subconsciente pero ninguna te da la respuesta.

Ya te has enojado contigo mismo por ese tropiezo y te encierras en tu frustración, pero pronto te darás
cuenta que eso no es la solución a nada y tampoco es el primer paso para encontrarla.

En esos momentos en los que las palabras han dejado de fluir obligarte a escribir será mala idea, es preferible apartarte de tu historia por algunas horas o incluso uno o dos días, pasar ese tiempo haciendo limpieza, tomando salidas cortas, leyendo o viendo televisión para despejarte lo más posible. Tienes dos opciones nuevamente y son, mantener en tu cabeza la posible continuación y todos sus pros y contras de lo que querías hacer (personalmente mi opción favorita por ser sumamente hiperactiva) e imaginar en tu cabeza a tus personajes en esa situación o bien y la más recomendable, relajarte. Evitar pensar en la historia y esperar a que el deseo te llene de nuevo y este te incite a seguir, pero ante todo, debes mantenerte en lo posible lejos de la historia que estas realizando, piensa en ella si eso te hace sentir el apego emocional que sientes por la misma, pero el tiempo lejos, te hará pensar en nuevas perspectivas y opciones que no habías vislumbrado.

Uno de mis consejos ante el síndrome de la hoja en blanco, es que siempre lleves contigo papel y una pluma, nunca sabes cuando una idea nueva surja que te ayude a superar el bloqueo en el momento menos esperado. Igualmente, si luego de unos días, el bloqueo continua, te sugiero que releas los dos últimos capítulos de tu historia y cambies, lo que para ti no conjetura y mires nuevas perspectivas ante los cambios que estas realizando, releer tu propio trabajo sin pensar que tu eres quien lo escribe mientras lo haces, debes ser frio y honesto con lo que haces, debes sentirte capaz de juzgarte a ti mismo y mejorar en lo que creas estas errado, no digo que te subestimes en lo que haces mientras te lees a ti mismo, digo que debes ser capaz de ver tus errores, gramaticales, ortográficos o bien, errores con tus personajes al no resultar creíbles bajo la situación a la que los expones.

Como consejos finales, te sugiero que pongas un lapso de unas horas dedicadas solo a escribir, una vez cumplido ese lapso, detente aunque quieras seguir escribiendo, así tu cabeza se mantendrá fría con tu historia
y podrás siempre pensar en nuevas opciones a las que tu historia te este dando pie, de la misma manera, no te impidas a ti mismo soñar despierto,  imagina toda clase de situaciones en las que tus personajes se verían involucrados en su mundo o te gustaría que estuvieran aunque estos pensamientos no involucren nada del mundo que has creado para ellos, este es un ejercicio realmente bueno y tranquilizante para la mente, así mismo es una manera realmente eficaz de ejercitar muy bien tu imaginación.

Por último, recuerda que cuando te sientes a escribir hazlo lo más tranquilo que puedas, si tu mente esta estresada pensando en exámenes finales o problemas de índole amorosa o similares que te abstraigan constantemente, y si bien la escritura puede funcionar maravillosamente como desahogo, es posible que tus emociones negativas te lleven a encontrarte con el tan odiado bloqueo mental mientras que tu mente busca la resolución a un problema en tu vida y prefieres inconscientemente darle prioridad a ese que a resolver los de tu personaje.

De antemano espero que esto te haya ayudado, no me considero experta ni nada por el estilo, pero se me antojo hacer un pequeño trabajo con lecciones que he adquirido personalmente a lo largo de los años, en espera de que ayuden a otros.

Ante todo, buena suerte a todos aquellos que por alguna u otra razón han dado con mi blog y esta serie de post en espera de que le sea útil todo lo aquí plasmado.

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